Un paso hacia atrás en el tiempo.

♥ ♣ ֱֲֻEl cuadro empeñado ֱֲֻ♣ ♥

Los adoquines mojados me obligaban a caminar con la precaución y la torpeza de un niño que da sus primeros pasos.

La callejuela se enroscaba por la falda de la colina en la que se asentaba el Barrio Viejo de la ciudad. Hacia la mitad de la cuesta descubrí la casa de compra-venta. Su fachada era de piedra y los marcos de la puerta y las ventanas estaban pintados de color verde oliva. Sobre un letrero que colgaba de una herrumbrosa cadena un cuerno de la abundancia desparramaba objetos variopintos. A través de los no muy limpios cristales distinguí algunos de los artículos que se exhibían: un oboe negro yacía sobre un drapeado carmesí; los dedos de un par de guantes de encaje marfileño rozaban una canastilla de mimbre llena de flores secas; marcos vacíos esperaban la fotografía o la miniatura que les diera razón de ser; camafeos; dijes y cajitas con incrustaciones se amontonaban en un ángulo y muy cerca de unos abanicos de laca y madreperla se hacinaban armas y monedas antiguas.
Obedeciendo no sé qué impulso empujé la puerta y entré. Al hacerlo, desde una jaula de latón, empezó a trinar un canario disecado que hacía oscilar su cabeza y batía con desgana las vetustas plumas de su cola.
No vi a nadie en el interior, así que empecé a recorrer con la mirada el abigarrado conjunto de objetos que tenía ante mí. No buscaba nada en particular, tampoco había entrado en aquella casa con la intención de comprar algo, sin embargo tenía la sensación de que una de aquellas piezas, no sabía aún cual, me esperaba en cualquier rincón de la estancia. Fui hacia un montón de maletas de maltratado cuero, unas enormes correas ceñían sus cuerpos ventrudos y deformes sobre los que todavía se adherían etiquetas multicolores de hoteles de los cinco continentes. Aquellas maletas, maletas que sin duda pertenecieron a alguna artista , me recordaron a esas ancianas que pretenden esconder, con afeites y fajas, su verdadera edad.

Tras las maletas, adosado a la pared, había un cuadro sin enmarcar. Lo alcé con aprensión, esperando descubrir algún misterio en la tela, pero no, representaba un plácido paisaje otoñal; cerca de un bosque de arces un camino se alejaba en busca del horizonte, a la derecha se distinguía la rueda de un molino de agua que hundía sus álabes en las azuladas aguas de un río y sentado en el lindero del bosque había un hombre, el único ser humano que aparecía en la escena, vestido de gris, inclinado sobre una guitarra que tañía con arrobo.
Los colores de aquél cuadro estaban desvaídos en toda la superficie de la tela pero, de manera inexplicable, conservaban su frescura y su brillo en torno al músico, nimbándolo de un aura especial.
Alguien habló a mi espalda. Se trataba de una mujer que rondaría los cuarenta años, de porte distinguido, cabellera negra salpicada de alguna que otra hebra blanca, facciones que le otorgaban una belleza difícilmente definible y con unos obsesionantes ojos verdes que miraban con dureza de pedernal.
– Ese paisaje lleva mucho tiempo aquí. Se lo empeñaron a uno de mis antepasados y jamás volvieron a rescatarlo. La obra no tiene firma pero aún conservo el recibo.
Revolvió un rato el interior de un cajón y al cabo me tendió un viejo documento que databa de 1666. El dueño del cuadro, se decía en el papel, había recibido en calidad de préstamo cierta suma. Todo estaba escrito en tinta morada, con una hermosa caligrafía, pulcra, redonda, que hacía por sí sola una verdadera pieza de colección de la simple hoja de papel. No obstante, al pie del escrito, había una firma hecha por una mano diferente, se trataba de una rúbrica, mejor de un garrapateo retorcido que tenía la forma de una zarpa crispada. Aquellos rasgos pertenecían sin duda alguna a un ser atormentado, malévolo.Convinimos en el precio y, contra todo pronóstico, abandoné el lugar con mi inesperada adquisición.
Por el camino iba pensando en las últimas palabras de la mujer:
– ….hasta pronto, señor. Tengo la impresión de esta no será la última vez que nos volvamos a ver.


Ya en casa me puse a la tarea de encontrarle un lugar adecuado al paisaje de marras; los mejores sitios estaban ocupados por otras obras, así que terminé colgándolo en el pasillo, entre mi alcoba y el estudio. Tomé un poco de distancia y lo miré como se miran las cosas que ya nos pertenecen, y entonces caí en cuenta de que algo no concordaba, el recibo tenía fecha de 1666 pero el músico estaba vestido a la moda romántica del siglo XIX. ¡Vaya -me dije- he sido víctima de una burda estafa!, pero como al fin y al cabo la suma pagada a la morena de los ojos verdes no era significativa, pronto olvidé el asunto.
Por la noche, después de emborronar infructuosamente algunas cuartillas, me fui a acostar, pero algo me retuvo al pasar frente al cuadro; en la penumbra del corredor el resplandor que envolvía al guitarrista parecía haber cobrado más fuerza, incluso titilaba como si tuviera vida propia. Lo observé un momento y, pensando que sería un fenómeno natural debido a los pigmentos o al barniz, ¡qué sé yo!, me metí en la cama y no tardé en conciliar el sueño.
Unos ruidos me despertaron.
Provenían del estudio o del pasillo y quien los hacía no tomaba ninguna precaución para no ser oído.Miré el reloj; eran las tres de la madrugada. Entreabrí la puerta y observé con sigilo. En el pasillo, frente al cuadro -del cual brotaba ahora una luminiscencia dorada- había un hombre. Vestía de gris y tenía una guitarra en la mano. Nos miramos sin desconfianza, como si nos conociéramos de tiempo atrás. Antes de que le preguntara qué hacía en mi casa a aquellas horas, él quiso saber dónde estaba. Se lo dije y, para mi extrañeza, no se sorprendió lo más mínimo. Empezó a hablar: había nacido en aquella misma ciudad y era músico de profesión. Su ropa, pasada de moda, no estaba en absoluto desgastada por el uso, su larga cabellera y su nariz respingada le daban un aire infantil que hacían aún más patente sus grandes ojos, de mirada límpida.
Una sombra oscureció su semblante; sus recuerdos se terminaban -me dijo- una tarde en que una mujer de ojos verdes le pidió que posara para ella. Después me miró con aire compasivo y se despidió.
Lo acompañé hasta el portal y vi como se alejaba por la acera. Al llegar a la esquina se volvió y me hizo un último ademán de adiós, luego empezó a tocar (precisamente una de las serenatas de Scarlatti que más me gustan) y desapareció de mi vista.
Entré en mi casa sumido en profunda perplejidad y fui a parar ante el cuadro que ahora había perdido su resplandor. Intrigado encendí la luz y observé el paisaje, todo estaba allí; el bosquecillo, el camino, el molino, el río, sólo el personaje había cambiado, ya no era un músico sino otro hombre inclinado que escribía sobre sus rodillas.
Me acerqué más presintiendo algo terrible y un espasmo recorrió mi columna vertebral. ¡El escritor era yo! Dejé de percibir los sonidos, ni siquiera el ruido de mi respiración. La luz de un nuevo, interminable día, iluminó el bosque, el camino, el río…. y el molino de agua empezó a girar con lentitud.



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27 comentarios

  1. Ayy que misterio mi doraditaaaa…si casi se me escurre la taza de las manos ajjjjajsiiii la del cafe que me estoy tomandooo…
    Me encantan estas historias de oscuros pasados…1666 cuanto 6 ummmm diabólico eh?? uuuuu….
    El relato se devora en un pis pas es ligero y engancha…las imagenes un regalito que adorna y queda totalmente enmarcando la historia…
    Te diré que las antiguedades a mi…me producen cierto respeto….es como si…me gustara verlas ..si…pero de lejos…no me gusta invadir su energia con la mia..y a la inversa…tu me entiendes verdad??
    Un besito que se cuela….silencioso…por la cerradura de tu puerta….tachaaaaaaaaaaaan muakkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkk

    3 febrero, 2011 en 17:11

  2. ¡Pues yo venía a saltar a la comba, Doradita, y me he encontrado con una entrada nueva!
    No he recibido la notificación… voy a leerte, y luego te cuento 😉

    3 febrero, 2011 en 17:21

  3. ¡Que boniiiiitoooooo, Doradita, me ha encantado este cuento!!!
    Es fascinante, sorprendente, original…
    ¿Sabes? A mí me pasa un poquito como a Leha, las cosas muy antiguas me dan mucho respeto, no sé, como si tuviesen un “algo” que pudiera interferir en mi mundo.
    Es una tontería, ¡o no… quién sabe!
    Un detalle que no me ha pasado desapercibido, es el color verde de los ojos de la mujer, pues para hacer mi post sobre las malas de los cuentos, recabé información, y parece ser que representan a la mayoría de ellas con los ojos de ese color.
    Extraña coincidencia, ¿no te parece?
    Otra cosita: ¡que gusto tienes con la música también! Entrar en tu casita es una delicia para los sentidos.
    ¡¡Muchos repletos de cariño!!

    3 febrero, 2011 en 17:42

  4. Hola Corazon Dorado,,que bonita entrada,llena de cosas muy interesantes y bonitas

    gracias por compartirlas con todas

    3 febrero, 2011 en 17:56

  5. gaviotalibre

    Oye sabes que estos cuentos que no te contó tu abuelo, son preciosos, ¡ay! mi doradita que bonito que bonito y no las chorradas quee scribo yo joerrr, precioso cuento, me ha encantado niña!
    Gracias por tomarte ese café conmigo me ha sabido a gloria en un día tan especial, para mi de no cumpleaños!
    Me encanta la música rebonitaaaaa

    3 febrero, 2011 en 18:43

    • gaviotalibre

      Eres una artistaaa que lo sepas preciosa mujer que brilla más que el sol doraditaaaaaaaaaaaaaaaaa

      7 febrero, 2011 en 19:31

  6. Que misterio se ciñe en todo este entorno.
    Me encantan los misterios y más los que quedan ocultos para siempre.
    Feliz tarde amiga.
    Un besote.

    3 febrero, 2011 en 20:37

  7. Ray

    Un cuento sorprendente y bonito.
    Feliz semana.

    4 febrero, 2011 en 17:37

  8. EOS-José Luis

    Cuche uté señorita! a estas horas de la tarde y con un café Irlandes entre mis manos, este relato me ha sentado de maravilla!
    Dicen los entendidos, que todo el arte antiguo refleja en cirto modo una parte de nuestra juventud, y quien sabe… quizá aquel joven al comprar aquel cuadro quedó embelesado por el paisaje, trasladandose en el tiempo hacia una época futura.
    Jopetas! me parece que te he liado un poquito, pero conste que yo me entiendo eh!
    Besos y abrazos, muchos, muchos y muy feliz finde!

    4 febrero, 2011 en 17:50

  9. wauuuu,como molaaaa!!!
    Con lo que a mi me gustan los misterios!!!
    Pués a mi si que me gustan las cosas antiguas(menos los hombres,esos más bien me gusta de carne fresca y crujiente :))
    Vamos que yo soy de las que me recreo con cualquier objeto que haya pertenecido a alguien que vivió en otro siglo y en otra época.
    Y si el objeto encima es extraño disfruto mucho más!!
    🙂
    Besotes mi niña Dorita!!!

    5 febrero, 2011 en 0:35

  10. Uffff… fantastico relato. Uno se podia imaginar el final, pero no por ello deja de ser intrigante y deja un poso de cierta inquietud en uno. Una metafora actualizada del genio de la lampara… cuanto tiempo llevaba el musico alli? cuanto tiempo estara el escritor? maxime cuando el cuadro esta colgado en su casa. Volverian por el? Imagino que este estracto del libro deja muchas incognitas, pero el libro las revelara.
    Una gran lectura para la mañana del sabado.

    Muaaaaaaaaakkkkkkkkkk!!

    Manu The Crow

    5 febrero, 2011 en 13:46

  11. ALEGRÍA

    Bueno como tengo un escritor de misterios en mi vida , casi ni me sorprendo jajajaja !! es broma , un relato fantástico ..
    Un abrazo y buen finde .. que lo disfrutes MUAª!!

    5 febrero, 2011 en 19:49

  12. Esta entrada me gusta el misterios e slo mio
    hayyyyy que Alegía me hace gracia …..besos amiga feliz fin de semana…

    5 febrero, 2011 en 20:16

  13. 5 febrero, 2011 en 20:32

  14. Muchos besitos de buenas noches, Doradita, que tengas dulces sueños

    7 febrero, 2011 en 1:21


  15. FELIZ LUNES …BESOS!!

    7 febrero, 2011 en 5:57

  16. Ana

    Que misterioso e intrigante, me gusta.
    Supongo que al quedar él en el cuadro ahora, tendrá que estar alli hasta que alguien vuelva a comprar el cuadro y le de la libertad como antes hizo él con el músico…
    Esta historia hace que mi imaginación vuele a 1000 por hora y eso me encanta porque se encuentra muy poco de esto por aqui.
    Es un placer visitarte
    Besos

    7 febrero, 2011 en 11:43

  17. miscincosentidos

    Te dejo risas para que tengas una fantastica semana.

    7 febrero, 2011 en 12:48

  18. !Que preciosidad de relato¡ Eres toda una artista,y dueña de una imaginación, que me parece fascinante. Absolutamente creativa, me pregunto con curiosidad, si en tu vida cotidiana te dedicas a alguna profesión relacionada con la escritura. Sino desde luego deberías hacerlo, pues talento dsede luego no te falta.
    !Muchísimos besos encantadora amiga¡

    7 febrero, 2011 en 16:51

  19. gaviotalibre

    Hola mi niña linda aquí tu Tita loki, toda preocupada, ¿que te pasa? a que te doy un pezcozón? no quiero verte triste vale? bastante tenemos ya con la tita eh? que no me entere yo vale?.
    Niña me ha costado una odisea llegar aquí desde el el enlace de mi blog, no podia entrar y no sé proque, me ha tocado venir a tu perfil y ahí por fin ya pude.
    Bueno ven que te de mi abrazo preciosa, espero una peli buena vale? venga a trabajar se ha dicho!!

    7 febrero, 2011 en 19:28

  20. DORITAAA,ENGA DESPIERTA QUE TRAIGO CAFÉ!!!

    8 febrero, 2011 en 7:47

  21. aslaram

    Hola. Vengo a devolverte y agradecer tu visita.
    Mientras te leo este precioso cuento lleno de imaginacion, voy escuchando esta bella musica que me transporta mas alla que p,aca, Dorada, ufff. Bello espacio Dorado
    Pasa buena noche
    Saludos

    8 febrero, 2011 en 20:57

  22. Aaaaahhhhhhhhh que bién me lo he pasado!!!!
    entré a darte las gracias y me encuentro con un relato corto expléndido! Es el tipo de lectura que siempre me han gustado,así me enganché en ella…Cada lunes paso por delante de una tienda de antigüedades,me tienta entrar pork me gustan las piezas que hay pero…el reloj de siempre me dice..otro dia hoy no..y con este relato tan misterioso…Este Lunes entro..entroo!!!!
    jejeje un besoote y gracias por haber refrescado el momento bsootes enoormes

    8 febrero, 2011 en 21:08


  23. Voy tirando para la cama, ¡que tengas dulces sueños, Doradita!
    ¡MUUUUUUUUA!

    9 febrero, 2011 en 0:59

  24. aslaram

    9 febrero, 2011 en 12:13

  25. aslaram

    Buenos dias, El video, Dorada, esta restringido, ¿Por derechos de autooor? El que tu me has mandado, tambien esta restringido.
    Asi que me aguanto, Uffffffffff
    Saludos

    9 febrero, 2011 en 12:15

  26. Me ha hechizado esta historia de sombría oscuridades
    Las antigüedades siempre tienen algo misterioso, revelador y oculto
    Un detalle la serenata de Scarlatti que más le gustan es algo misterioso que lo supiese
    Me ha encantado tu cuento
    gracias por tu visita
    un beso

    3 mayo, 2011 en 20:19

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